Repsol Mata
Portada del sitio > 00. Última hora REPSOL-YPF > SE ROMPIÓ EL SILENCIO: Repsol Tarragona es un peligro público

Actas de las jornadas " Petroquímicas: un peligro silenciado"

SE ROMPIÓ EL SILENCIO: Repsol Tarragona es un peligro público

TRABAJADORES HABLAN DE LOS RIESGOS DE SU PETROQUÍMICA

Miércoles 17 de enero de 2007, por repsolmemata

SE ROMPIÓ EL SILENCIO: TRABAJADORES HABLAN DE LOS RIESGOS DE SU PETROQUÍMICA

La maraña petrolera de Tarragona

Dos polígonos petroquímicos, el Norte y el Sur, dividen el Camp de Tarraona como una aberrante cuchillada. Desde el Pantalán, un muelle conectado al mar con tubos enganchados a una Monoboia, los barcos petroleros descargan el crudo procedente de Arabia o Venezuela, según la época. En invierno, donde el fuel de calefacción se consume por doquier, Repsol Petróleo se apropia de crudos pesados. En verano, de crudos livianos. Es un ir y venir de barcos de oscura silueta. En su trajín siempre quedan manchitas. Como el regalo de reyes de este año: una mancha de 70 Km2 de crudo que se fugó por la conexión de la monoboia, la cual según la propia empresa era "casi nueva".

Se incumplen los tres planes de emergencia

Pero para Ángel, veterano trabajador petroquímico, el tema más preocupante es la inseguridad. Y no es para menos, pues el hervidero tarraconense, es el complejo petroquímico más rande del Estado , y el tercero de Europa. A las megaplantas de Repsol Norte y Sur, ay que añadir los de BASF, DOW, Shell y otras marcas de muy polucionada reputación. Tal concentración de cócteles inflamables, hace que una chispa adquiera un potencial destructivo sin precedentes. Para defenderse de tales contingencias, las autoridades han dispuesto tres planes de emergencia, según el alcance y recorrido de las llamas. En el Plan de Emergencia Interior, es el personal de la empresa quien interviene puertas adentro del polígono. Un ejemplo sería el accidente mortal de la refinería de Puertollano. En la extinción de ese incendio murieron 7 trabajadores calcinados. Seún Angel, la avaricia empresarial condenó a muerte a sus propios trabajadores. Las funestas consecuencias (una furgoneta voló por los aires) podían haberse evitado con unas "pocas pesetas": con un detector de gases y un semáforo rojo, los fallecidos todavía estarían entre nosotros". En segundo plano, el Plan de Emergencia Exterior (PEMEX), combate el fuego desde el exterior del Polígono con la participación de cuerpos públicos de seguridad, como la polícia y bomberos. Según el viento y el alcance de las llamas y emisión de gases tóxicos se aplicaría el Plan SECTA, en el cual, las poblaciones circundantes serían evacuadas. Para ese fin, luces y megáfonos han sido instalados en los pueblos y ciudades que serían devastados por el humo tóxico: El Morell, Constantí, La Pobla, Reus o Tarragona... según el viento.

Respecto a la funcionalidad y aplicación de estos planes, el sindicato CGT, lleva años denunciando que no tienen vigencia. No hay medios, ni voluntad política. Las empresas, claro está, se aprovechan de esta laxitud pública para ahorrar costes.

8 bomberos con turno alemán

El caso más rástico de inseguridad consentida es la desaparición de los cuerpos de bomberos en cada planta, que fueron sustituidos por un Parque de Bomberos Mancomunado. Con esta política, consentida por las autoridades públicas, Tarragona ha pasado a una terrible vulnerabilidad, para ahorro expreso de las empresas petroquímicas. Por ejemplo, antes sólo en Repsol había 13 hombres dedicados a casos de emergencia. Y cada empresa tenía su propio personal. Todos estos puestos desaparecieron a canvio de 8 bomberos del Parque Mancomunado, que cuidan de todas las plantas.

La precarización de la seguridad ha quedado demostrada en los simulacros. En Repsol, el cuerpo de extinción llegaba en tres minutos al incendio desde el punto más alejado de la planta. ¿Qué sucederá ahora cuando el cuerpo de bomberos, que además realiza tareas de mantenimiento colocando extintores, tarde media hora en llegar al punto del incendio? La situación actual es muy arriesgada, porque se ha eliminado los equipos de primera intervención. Para agravar la situación, estos bomberos cubren el llamado "turno alemán", o sea, trabajan en tongadas de 24 horas, cobrando sólo 8 horas.

La insalud laboral

Los trabajadores petroquímicos sufren condiciones de agotamiento y estrés amparadas por una Ley hecha a molde del beneficio empresarial, porque la Ley del Contrato de Relevos en la Indrustria Química obliga al trabajador a no abandonar su puesto hasta que no llegue el relevo. Con la permanente exposición a una atmósfera contaminada- que eleva los casos de enfermedades respiratorias- los turnos de 12 y 15 horas son pan de cada día.

Por otro lado, a parte del riesgo de incendio, "los trabajadores sufrimos una permanente exposición a productos cancerígenos, que por ley (Real Decreto de Cancerígenos) debería estar advertida su presencia con pictogramas"- señala Angel- "Así como en una droguería un botecito de pintura te advierte que en el interior hay un producto corrosivo, ¿ Por qué no se pone su respectivo cartel en un tanque de un millón de litros de gasolina?"- y añade: " en ningún rincón de la planta he visto cartel alguno.

El cáncer como tabú

Existe un silenciamiento alevoso de las muertes de cáncer. En sus tres décadas de trabajar en petroquímicas, Ángel ha visto morir compañeros por cáncer, pero no se contabilizan como muertes laborales. En la provincia, la palabra cáncer es un tabú y las unidades de oncología de los hospitales no facilitan estadísticas. Por su parte, Repsol desvía la atención interna impartiendo talleres de dejar fumar a los trabajadores, como si esta fuera la única manera de combatir el cáncer. Siendo el petróleo un producto altamente cancerígeno, todos sus derivados conservan tan funesta propiedad. Así, de las petroquímicas emanan subproductos cancerígenos que se difunden por la sociedad en forma de derivados del petróleo. Diariamente respiramos los olores del asfalto y gasolina, la cual, por cierto, tiene aditivos para sustituir el Plomo que son altamente cancerígenos, como el "Win", el butano, octano y compuestos aromáticos.

Los peores humos son los que no se ven

En Tarraona, la oficina de Protección Civil, está cansada de recibir llamadas cuando sale humo negro por la chimenea de 120 metros de altura. En alguna de estas chimeneas, la Generalitat tiene una estación medioambiental. Pero, aunque espectacular, no es este el punto más contaminante. Es por los pequeños quemadores de llama azul, donde Repsol quema directamente Ácido Sulfhídrico. Este es un gas letal, que no huele ni tiene color su humo, es tan corrosivo que daña las válvulas y tubos por donde paso. A menos de 2.000 ppm no puede ser detectado por el olfato, pero un pequeño contacto produce la muerte instantánea de la persona expuesta. El Ácido Sulfhídrico se encuentra el los crudos pesados en concentraciones de 150.000 partes por millón (ppm). Según la directiva europea, en gasolina la concentración no debe superar 0,03 ppm.

Peligro bacteriológico

En los plantas petroquímicas se ace un tratamiento de aguas según la ley. Tanto aguas pluviales, que arrastran cualquier manchha de petróleo o aceite, como los vertidos o aguas mezcladas con aceites, se acumulan en colectores donde por decantación, se separa el crudo que flota sobre el agua. En estas picinas, en permanente contacto con la atmosfera, se volatilizan hidrocarburos y compuestos aromáticos. El aire se convierte entonces en un receptor mudo de petróleo volatizado. Luego, se aplica al agua un tratamiento bacteriológico que, si bien ayuda a depurar el agua, se convierte en sí, un proceso con riesgo de infección bacteriológica. Algunos estudios han demostrado que este riesgo existe. Uno más en la mochila de trabajo de los trabajadores petroquímicos.

522 Mensajes del foro